Pueblos de Cataluña que debes visitar: Peralada

Hay dos Cataluñas, la metropolitana y la rural. Ambas muy diferentes y todas con encanto, pero si sois de los que os gusta la tranquilidad, la naturaleza y la historia, la Cataluña rural os gustará más.

En esta serie de artículos, donde ya hemos hablado de Pals, Espinelves, Cadaqués, Rupit, Besalú, Tossa de Mar, Bagergue, Begur, Montblanc, Tivissa, Calella de Palafrugell y Les Cases d’Alcanar os presentaremos pueblos de la Cataluña rural, de costa, de interior o de montaña, que, por sus características, debéis apuntarlos en mayúsculas en vuestra libreta de futuros destinos, a los que dedicar una ruta o un fin de semana con vuestra autocaravana.

Seguro que nos dejamos muchos pero estos son, a nuestro parecer, algunos de los más recomendables.

Hoy viajamos al corazón del Empordà, a un pueblo medieval y vinícola: Peralada

Peralada

Peralada es mucho más que el castillo del mismo nombre. El municipio, claramente medieval y con una dilatada tradición vinícola, acoge las importantes bodegas ‘Castell de Peralada’, integrados dentro de la denominación de origen Empordà-Costa Brava. Además, cada año se celebra el Festival Internacional de Peralada con artistas de primer orden. Todo ello parece sacado de un cuento de hadas.

Qué visitar

Museo de la Vila y claustro románico

El pasado de la villa se refleja en su conjunto monumental. Este monumento románico del siglo XII es el único testimonio que se conserva de un antiguo monasterio de agustinos fundado en la segunda mitad del siglo XI. Extinguida la comunidad primitiva, el 1578 fue adquirido por la orden de Santo Domingo, de donde proviene su nombre actual. Los capiteles y las columnas pertenecen al claustro del primitivo monasterio románico, pero el edificio es del siglo XVI. Los capiteles son de una temática rica y diversa que combina motivos vegetales y geométricos con figuras zoológicas; destacan 5 de historiados: el de Adán y Eva, el de los Atlantes, el de la caza, el del banquete y el de los pecados originales.

El 1835, a raíz de la desamortización, pasó a manos del Ayuntamiento, i desde entonces ha tenido muchas funciones: hospital, juzgado, cuartel e incluso ha albergado un cine. El edificio que rodeba el claustro, un gran baluarte reconstruido en el siglo XVIII, fue derribado en los años 60 del siglo XX. Actualmente es elemento arquitectónico visitable más importante de Peralada. A su lado y después de la compra de una finca anexa, el Ayuntamiento creó en el año 2001 el centro de turismo cultural de la villa.

El Castillo de Peralada

El Castillo de Peralada es un importante y complejo conjunto artístico construido en el siglo XIV por los vizcondes de Rocabertí, después que la primera fortaleza conocida como Castro Tolon y emplazada en la parte más alta del núcleo primitivo de la villa fuera destruida en el año 1285 durante la cruzada contra Catalunya, comandada por el rey de Francia Felipe el Atrevido. El Castillo fue la residencia principa de los Rocabertí hasta el siglo XIX, cuando se trasladaron a París.

Durante estos siglos, en el castillo se han realizado múltiples reformas y ampliaciones. La parte más antigua corresponde a las dos torres que flanquean la entrada, construidas durante la primera mitad del siglo XIV. Testimonio de la pujanza de la casa Rocabertí en el siglo XVI es la fachada occidental, de estilo renacentista. La última gran restauración se llevó a cabo el último tercio del siglo XIX, cuando los tres últimos hermanos de la familia condal volvieron a París; a esta reforma le debemos el aspecto actual del palacio, la construcción del parque, diseñado por el paisajista francés Duvilliers, y la incorporación del lago. El 1923, el Castillo fue adquirido por el empresario barcelonés Miquel Mateu i Pla, que instaló una extraordinaria biblioteca y convirtió el castillo en la sede de sus colecciones de arte, vidrio, cerámica, pintura y manuscritos. Su hija y su yerno, Carme Mateu i Artur Suqué, han enriquecido las colecciones y han hecho crecer el Castillo como lugar de cultura.

El conjunto actual está integrado por el castillo propiamente dicho, que desde 1979 aloja un Casino, los jardines, diseñados por el paisajista Duvilliers en el siglo XIX y escenario cada verano desde 1987 del Festival Internacional de Música Castell de Peralada, y el convento del Carmen, hoy en día Museo y Biblioteca visitables.

La fachada principal es visitable todos los días de 12 h hasta la madrugada, a excepción de los días en los que haya eventos en la plaza principal.

Convento del Carme – Museo del Castillo

Edificio gótico del que destaca el Convento del Carmen con su claustro y su iglesia, que conserva un excepcional artesonado de madera policromada.

Dentro del antiguo Convento del Carmen, se encuentra una de las colecciones privadas más espectaculares de Catalunya.

La Biblioteca, con cerca de 80.000 volúmenes y más de 1.000 ediciones de El Quijote, es otro los grandes atractivos de esta visita. No deja de sorprender el Museo del Vidrio, que contiene una de las colecciones más grandes y mejores del mundo. Se puede ver una amplia selección de vidrio catalán y numerosas representaciones de vidrio de todas las épocas.

Y finalmente el Museo del Vino, que se creó en los años 60 en la cava en la que hasta entoces se elaboraban los vinos de Peralada. Todos los elementos y objetos expuestos corresponden a la cultura del vino en cualquiera de sus fases.

Bodegas Castell de Peralada

La elaboración de vino en Peralada está documentada ya desde la Edad Media, tal y como lo atestiguan varios documentos y pergaminos de la época que se conservan en la biblioteca. Cuando Miguel Mateu compró este conjunto monumental en 1923 uno de sus principales objetivos fue la revitalización de esta tradición vitivinícola, una tradición que hoy se encuentra más viva que nunca y que ha incorporado la más moderna tecnología para elaborar unos vinos que sacan el máximo partido de los matices de los suelos y viñedos del Empordà.

Las diferentes opciones de visita permiten conocer todos los secretos de la elaboración del vino. Desde las viñas de Malaveïna, una de las cinco fincas que Castillo Perelada tiene en el Empordà, hasta la sala con 5.500 barricas o la histórica cava del Gran Claustro, donde se elabora vino desde la Edad Media

Parque del Castillo

Accediendo por el mismo Convento del Carmen se puede visitar el Parque histórico del Castillo, diseñado por François Duvillers en el año 1877, por encargo de los condes de Peralada.

En 1875 los condes de Rocabertí reformaron el castillo medieval militar en un château a la moda francesa. Junto al nuevo palacio decidieron construir un parque, contando con unos terrenos adyacentes conocidos como “lo Bosch del Comte”.

En el recorrido encontramos una colonia de cigüeña blanca, un jardín francés de rosas, tejos, braquiquitos, magnolias, pinos, cipreses y una encina de más de doscientos años, anterior al parque.

También pueden ver el aviario del siglo XIX, habitado por faisanes y palomas de diferentes espcies y una gruta construida en el 1877.

Premio a mejor Espacio Público Floredico dentro del proyecto Viles Florides 2015.

 

Ruta histórica

Otros lugares que no os podéis perder de Peralada, para entender su historia son:

Portal del Conde: Corresponde al segundo recinto amurallado, construido la última década del siglo XIII, después del incendio de 1285 que destruyó casi totalmente la villa. De esta segunda muralla, el Portal del Comte era la principal puerta de entrada a Peralada y la que daba  paso al camino que llevaba a Castelló d’Empúries. Aquí estaba el cuerpo de guardia que controlaba el acceso a la villa y cobraba los peajes para entrar las mercancías.

De este segundo recinto amurallado se conserva también una torre redonda ubicada actualmente dentro del recinto del Convento del Carmen.

Iglesia parroquial de Sant Martí: La advocación a Sant Martí, el santo preferido de los reyes carolingios, evidencia la antigüedad de la iglesia parroquial de Peralada, confirmada después por las excavaciones arqueológicas, que descubrieron la planta de un pequeño templo pre-románico de principios del siglo IX. Hoy son visibles restos del templo románico, consagrado en 1208, y la torre del campanario del siglo XIV, que testimonia la intención de construir un gran templo gótico que no tuvo éxito. El edificio actual es de estilo neoclásico, y fue construido a finales del siglo XVIII.

Antiguo hospital y Casa de las Bombas: Situado originalmente en la entrada de la villa, el antiguo hospital medieval de Peralada se ocupaba de dar limosna a los pobres y de evitar la entrada de epidemias a la población. Las excavaciones arqueológicas del año 2003 revelaron que este hospital tenía una capilla y un cementerio, de donde se exhumaron 116 cuerpos, con la sorpresa de que uno de ellos guardaba un pequeño tesoro escondido: 25 monedas de oro del siglo XV, actualmente expuestas en el Centre de Turisme Cultural Sant Domènec. En 1835, a raíz de la desamortización, el edificio pasó a manos del Sindicat Agrícola de Peralada, que guardaba allí las bombas de riego de los asociados; de aquí el nombre popular de Casa de les Bombes.

Iglesia románica de Santa Eulália:

Construida en el siglo XI, de esta época solamente quedan las naves laterales y el ábside; la nave central fue reconstruida entre los siglos XII y XIII. La parte más interesante está en el interior, donde se conservan las pinturas murales de la nave central, que representan el Pantocrátor bendiciendo a los fieles, con imágenes del tetramorfo y de dos querubines con seis alas y ojos por todo el cuerpo; en el tambor absidal también están representadas tres escenas de la vida de Jesús.

Aunque las pinturas fueron restauradas con muy mala fortuna después de la Guerra Civil, entre 2018 y 2019 se sometieron a una nueva intervención de la Conservación-Restauración realizada en dos fases.

Actualmente el conjunto mural del ábside nos muestra tres épocas pictóricas muy diferenciadas: Pinturas murales románicas del s. XII-XIII que conviven íntimamente con las pinturas realizadas el 1946 y las descubiertas en la zona del arco triunfal posiblemente ejecutadas entre los siglos XVII-XVIII.

Murallas de Peralada: Peralada, durante la Edad Media, tuvo dos murallas. El primer recinto data de los siglos X-XI y actualmente se conservan escasos vestigios de él: un tramo en la calle Sota Muralla, donde todavía se observa una torre de planta cuadrada; otro, en la calle Costa de les Monges, donde estaba la entrada del antiguo castillo, y el último, en la plaza de Sant Domènec.

Después del incendio del año 1285, se construyó la nueva muralla, aún bien visible en muchos lugares de la villa; de esta muralla puede destacarse la torre de planta circular dentro del recinto del convento del Carmen.

La Casa de los Muntaner: En este lugar del pueblo, al norte de la plaza Mayor, se encuentra situada la casa donde nació y pasó una parte de su infancia el célebre cronista peraladenc Ramon Muntaner (Peralada, 1265 – Eivissa, 1336).

Así mismo, del gran inmueble donde nació el cronista, y donde además residieron el rey Jaime I de Aragón y su yerno Alfonso X de Castilla de camino hacia Francia, hoy en día no queda prácticamente nada. De hecho, sabemos que la residencia de los Muntaner fue destruida durante el incendio que arrasó Peralada en junio de 1285 y no empezó a reconstruirse hasta al cabo de unos años (1294). Entonces, la familia de nuestro protagonista, encabezada por su madre y su cuñada, las dos viudas, vendieron las diferentes partes de la casa –aún en ruinas–a diferentes personas del pueblo, las cuales asumieron la reconstrucción y edificaron sus casas.

Plaza Gran: Ha sido desde tiempos medievales el corazón de la villa. El gran incendio de 1285, provocado por los almogávares durante el asedio de las tropas cruzadas comandadas por el rey de Francia, marca un antes y un después en la villa.

Hasta entonces, la Plaça Gran era sólo un espacio abierto dentro del recinto amurallado, pero con la reconstrucción de Peralada, en el siglo XIV, la plaza adquiere un mayor carácter de espacio público. Se construyen edificios con soportales en el lado oeste, como el actual Ayuntamiento, que a pesar de haber sido modificado conserva todavía vestigios de la época gótica.

Plaza de Sant Domènec: Esta plaza debe su nombre al convento de dominicos que en 1578 se instaló en las dependencias de un antiguo convento de agustinos. La arcada que hay sobre la rampa de entrada fue la puerta de la iglesia de los dominicos.

En esta plaza se puede ver también una de las antiguas puertas de la muralla, en el arco que se abre a la calle de la Burriana donde aún hoy se conserva una torre de la antigua muralla que queda escondida en el interior de una casa de la calle.

La Casa Avinyó, una gran casa del siglo XVIII coronada con un escudo nobiliario de la familia Avinyó, domina la plaza.

El Call Jueu (Judería): Como casi todas las ciudades importantes de los antiguos condados de Empúries, Girona y Besalú, Peralada también tenía un barrio judío, situado justo al lado del Convent del Carme, con el cual se comunicaba y del cual dependía. El llamado call da todavía hoy nombre a la calle que bordea el Convento del Carmen por el interior de la muralla. En un plano de Peralada del siglo XVIII se observa un espacio público que posiblemente correspondería a la plaza principal del call, y donde quizá estaba ubicada la sinagoga.

Convento de Sant Bartomeu y antiguo castillo: En 1390, el vizconde de Peralada Felip Dalmau de Rocabertí cedió a la comunidad de monjas canonesas agustinas de Sant Bartomeu de Bell-lloc un solar al norte de la iglesia parroquial para qué edificasen un convento que permaneció activo hasta los años 70 del siglo XX; hoy es un edificio de viviendas.

Las excavaciones arqueológicas de 1989 pusieron al descubierto dos hallazgos importantísimos: los restos del antiguo castillo del vizcondado, una fortaleza carolingia llamada Castro Tolon que fue destruida en 1285 a raíz de la guerra entre los reyes Pere el Gran y Felip l’Ardit, y el único resto que se conoce hasta ahora de la muralla de un oppidum ibérico de los siglos V-III aC, es decir, de los primeros pobladores de este lugar, donde más de un milenio más tarde, se levantó la villa de Peralada.

La esclusa del Conde: El conde de Empúries Ponç Hug IV mandó construir diferentes esclusas para canalizar el agua del río Muga tanto para regar la huerta como para hacer funcionar los molinos de harina de Castelló d’Empúries. La esclusa actual data del siglo XVII, y todavía canaliza el agua hacia el mismo canal de riego del Molí.

 


¿Dónde pernoctar con autocaravana en Peralada?


Hasta aquí nuestro resumen del pueblo medieval de Peralada.

Esperamos que hayamos despertado vuestra curiosidad y descubráis esta zona en alguna de vuestras futuras salidas.

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Imágenes y información de visitperalada.cat

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